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Recordamos la entrevista a Josefina Ruiz Peña

Actualizado: oct 24


Regresamos una semana más con esta sección que tanto nos gusta, en la que recordamos las entrevistas de nuestro colaborador Jesús López Ortega. En esta ocasión la protagonista es Josefina Ruiz Peña. ¡Que levante la mano a quien le diera clase!


Así empezaba Jesús la entrevista: “Josefina, mujer de una sapiencia exquisita y de personalidad fuertemente definida, es un ser que, a lo largo de toda su vida, se ha ocupado y dedicado a realizar aquello que debía hacer, pues posee un profundo sentido del deber y de la obligación. A ello hay que unirse una profunda vocación de ayuda, de cooperación y de sentido social que ha vehiculizado a través del ejercicio de una actividad noble como la enseñanza”.


Josefina, Josefa, nació un 26 de diciembre de 1933 en Porcuna, ciudad en la que su padre, valdepeñero, Manuel Ruiz Fernández, ejercía su profesión de practicante. Su madre era Laura Peña Sánchez, procedía de Jaén, y aunque tenía la titulación de maestra no ejercía como tal. La familia al completo, sus padres, Josefina y sus seis hermanos visitaban frecuentemente Valdepeñas, incluso vivieron aquí un intervalo de tiempo durante la guerra y postguerra.


De su etapa en Porcuna recuerda una infancia feliz a pesar de las dificultades de la postguerra. Se siente orgullosa de la educación recibida de su familia y de las buenas amistades que allí tuvo. Recuerda, con especial cariño, que su amor al cine, al teatro y la zarzuela le viene porque sus padres así lo cultivaron. Merece también una mención especial su afición a la lectura desde muy niña, confesándonos que ha leído todo tipo de libros”, explicaba Jesús en su entrevista.

Josefina, sin embargo, inició su formación académica un poco más tarde de lo habitual, condicionado, sin duda, por la situación que se vivía en el país. Tras realizar la educación básica en Porcuna y el bachiller elemental años después, preparó su examen de ingreso en la Escuela de Magisterio, matriculándose en el curso 1953/1954 en la escuela de Segovia, donde estaba destinado su hermano Manuel como militar. Finalizó estos estudios tres años más tarde.


Representando 'La Zaborí', en la Normal de Segovia. (1956)

Tras acabar su formación como maestra, su primera experiencia profesional fue dando clases particulares a los hijos de un ingeniero agrónomo de Jaén. Después, en noviembre de 1957 es nombrada maestra interina en Las Fuentes de Benatae, un núcleo poblacional anejo a la localidad de Benatae, donde permaneció hasta el 30 de enero de 1959. Pasó después por Campillo del Río. Inmediatamente después comenzó a prepararse las oposiciones para ingresar en el Cuerpo de Maestros Titulares y a ello se dedicó en una academia de Granada, aprobándolas en 1961. Su primer destino fue Pozo Alcón, seguido de Porcuna, donde estuvo un año. Su destino definitivo le llegó el día 1 de septiembre de 1962, en Cazalilla.


Fue por esta época, justo un año después en 1963, cuando se casó con su marido, Juan Milla, también maestro, con el que tuvo un hijo, Roger.


Día de su boda, en 1963, con Juan Milla.

En Cazalilla permaneció hasta 1965, cuando concursó para conseguir el traslado. Obtuvo así su destino definitivo: nuestro pueblo. En Valdepeñas ejerció el 1 de septiembre de 1965 hasta 1994, cuando se jubila.


El día de su jubilación, junto a Vicente Escabias (1994).

Mantiene grandes recuerdos de su época como maestra. De todas las experiencias vividas, destaca, por ejemplo, el hecho de haber trabajado con alumnos con los que empezó en la etapa de Infantil y con los que siguió hasta finalizar el 5° curso de la Enseñanza General Básica. “Explica que fue una iniciativa del director del colegio, José Luis Ureña, y recuerda que fue una experiencia muy gratificante el tener la oportunidad de comprobar los resultados obtenidos durante toda esa etapa”.


Jesús pidió a Josefina durante la entrevista que valorase la educación formal de ese momento (la entrevista se realizó en 2002) comparándola con la que existía cuando ella empezó. “Sin entrar en excesivos detalles nos comenta que aquella etapa era más rica en valores y con una filosofía u orientación de mayor interés por las disciplinas o materias básicas, así como de una mayor exigencia y rigor evaluativo”, explicaba.



Tal y como destacaba Jesús en la transcripción de su entrevista, Josefina “representa una figura avanzada y de progreso en cuanto a desarrollo y la defensa de la igualdad de género. A pesar de su inicio más tardío en la preparación académica, siendo mujer, tuvo la suerte de estudiar y alcanzar una titulación con la que ejercer una profesión y ganarse su vida y su desarrollo personal con absoluta independencia. No obstante, esa suerte, sin lugar a dudas, no fue igual para todas las mujeres de su época. Ella tuvo esa suerte que ahora le permite valorar esa realidad personal comparativamente con el resto de mujeres de su entorno. Así lo reconoce cuando manifiesta que se considera una privilegiada por el interés de sus padres para hacerla estudiar ya que, por aquel entonces, estudiaban pocas mujeres”.


Y en este contexto, Josefina habló de la mujer valdepeñera. “La mujer valdepeñera es muy trabajadora y sacrificada y siempre ha dado una respuesta satisfactoria a lo que su familia o la sociedad o el momento le exigía, y así lo ha demostrado transformando y ampliando su papel de ama de casa hasta el de un trabajador asalariado más, e incluso emigrando tan pronto como han existido guarderías para cuidar de sus hijos”.


Tampoco faltó en la conversación la gastronomía valdepeñera. Y es que por todos es sabido su trabajo por recordar y dar a conocer nuestras más famosas recetas culinarias y gastronómicas. “Rápidamente nos apunta Josefina que las características de nuestra cocina pasan por la transformación de los productos a los que se tiene acceso en nuestro entorno, como la carne, y la matanza, los vegetales: legumbres, verduras y frutas, frescas o en conserva. Todo ello cocinado con aceite de oliva y, cuando se puede, regado también con vino del terreno”.


Josefina y Juan junto a sus hijos Roger y Toñí. Y sus nietas María y Gloria (2002).


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