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Marqués de Navasequilla, el impulsor de la cría del toro bravo en Valdepeñas de Jaén


De todos es sabido que la provincia de Jaén cuenta con una gran historia en lo que a la cría del toro bravo se refiere. Lo que quizás no teníamos tan presente es que nuestro querido pueblo Valdepeñas de Jaén también fue un referente en este ámbito. Y lo fue de la mano del Marqués de Navasequilla, concretamente de don Blas García de Quesada y Martínez de Atocha.


Para contar la historia, tenemos que remontarnos hasta el siglo XVIII. Y lo hacemos de la mano de nuestro colaborador José Luis Marín Weil, abogado y experto en Tauromaquia, autor del artículo sobre esta temática que publicaremos en nuestra próxima crónica y del que hoy damos aquí unas primeras pinceladas.


Como decíamos, hay que volver al siglo XVIII, concretamente a la década de 1790, para encontrar datos sobre la ganadería de cría de toro bravo del Marqués de Navasequilla. La irrupción de don Blas García de Quesada y Martínez de Atocha en la cría de toro bravo se hizo tras la compra al ganadero Diego Muñoz Pereiro de reses de casta jijona, una de las siete castas fundacionales del toro de lidia y de la que hoy en día apenas se conserva. Sus toros, incluso, fueron lidiados por el torero rondeño Pedro Romero en Madrid.


Hierro de los toros del Marqués de Navasequilla.

Para ponernos en situación, fue durante estos años cuando empezó a darse forma al espectáculo taurino que hoy en día conocemos. Es por eso que empezaron a nacer ganaderías expresamente dedicadas a la cría del ganado bravo para satisfacer la demanda de estos festejos taurinos.


La ganadería del marqués don Blas García de Quesada y Martínez de Atocha continuó en la familia de la mano de su hijo y su nieto. Después, alrededor del año 1858, parte de la ganadería fue vendida al ganadero don Andrés Fontecilla, de Baeza. Aquí se inició una nueva etapa que se ha extendido hasta nuestros días con sucesivas ramificaciones ganaderas.



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