• comunicacionlugia

La relación y devoción de los valdepeñeros con el Cristo de Chircales en épocas de epidemias



Decir que los valdepeñeros sentimos una gran devoción por nuestro Cristo de Chircales es como decir que de los olivos nacen aceitunas. Una obviedad, ¿verdad?


Pero, ¿cómo ha sido la relación del pueblo de Valdepeñas con su sagrada imagen a lo largo de su historia? De eso os vamos a hablar hoy. Y quién mejor para guiarnos por este recorrido que José Manuel Marchal Martínez, historiador y presidente de Lugia.


“La devoción por el Cristo de Chircales en Valdepeñas no podría entenderse sin la gran relación que los valdepeñeros han tenido con su sagrada imagen a lo largo de su historia. Una relación que sólo puede explicarse por su profunda vinculación en hechos de gran trascendencia como epidemias, calamidades, guerras y desgracias públicas”, comienza diciendo en su artículo.


Y continúa: “Hasta 1647 no tenemos documentada la primera referencia a una epidemia en la que los valdepeñeros se ofrecen al Cristo de Chircales buscando su protección. Sabemos, por el estudio histórico que realizó Don Félix Martínez Cabrera, que desde 1647, con el inicio de la peste, hasta su término en 1649, fallecieron 176 personas, muchas más de las que años antes y después fallecían por causas naturales”.


Y es en esos años cuando por primera vez aparece nombrado el Cristo de Chircales como protector de los valdepeñeros en sus testamentos. “Muchos de ellos dejaban algún dinero o ganado con los que agradecer el favor recibido”, asegura José Manuel.


Un siglo después, concretamente en 1736, se da la primera referencia histórica del traslado del Cristo de Chircales a Valdepeñas, coincidiendo con el final de una espantosa sequía que afectó al pueblo en los años 1736 y 1737. Desde esta fecha, y hasta al menos 1866, cualquier traslado de la imagen del Cristo de Chircales fue solicitado a los obispos de Jaén por los alcaldes de Valdepeñas y por los sucesivos párrocos. “No fue hasta 1862, con la creación de la actual Feria y Fiestas por parte del Ayuntamiento, cuando se empezó a trasladar al Cristo de Chircales de manera regular cada año”, asegura José Manuel.


La siguiente referencia histórica a un traslado del Cristo ya sucede en el siglo XIX, con ocasión de la epidemia de cólera morbo asiático de 1834. El 15 de junio de 1834 se declaró la epidemia en Valdepeñas, falleciendo un total de 334 personas a lo largo de los meses de junio, julio y agosto. “Remitida la epidemia en agosto, el Cristo fue trasladado hasta la parroquia, donde presidió la Fiesta de acción de gracias que celebró el Ayuntamiento en el templo parroquial”, nos explica José Manuel.




Pero años después llegaría la segunda gran epidemia de cólera morbo asiático a Valdepeñas, concretamente el verano de 1855, que se cobró la vida de unas 278 personas. Nuevamente, una vez finalizada la pandemia, el Cristo fue trasladado hasta la parroquia del municipio.


En aquellos días se originó un hecho histórico que permitió la fundación de la actual Cofradía del Santísimo Cristo de Chircales al año siguiente, en 1856. En el Libro de Acuerdos e Inventario de la Cofradía, correspondiente a los acuerdos de 1917, figura la siguiente anotación: “En el año de 1856, viendo el pueblo que los que se habían ofrecido a esta bendita imagen había pasado el cólera de 1834 y el de 1854, y que en la calle de éstos, ósea la de Sisehace, no se había dado ningún caso de cólera ni defunción alguna, respecto a esta epidemia, el público se amotinó, queriendo formar nueva Cofradía con más orgullo, por ser éstos familias de mayores categorías, como queriendo rebajar a los fundadores, por ser familias de más humilde estado; pero éstos no accedieron. Se dispuso hacer un Cabildo General que fue convocado por medio de edictos en las esquinas, el cual fue celebrado en las Salas Capitulares, dando este cabildo el siguiente resultado: Unirse todos en una Congregación, y que fuera la cuota de entrada de un real y medio por cada persona, dándole a cada matrimonio una vela como igualmente a todos los varones que no tengan mujer, sean viudos o solteros, y una vez terminadas las procesiones y el Señor sea conducido a su Santuario, (…).



A lo largo del siglo XX tuvieron lugar importantes crisis sanitarias en España. Todas ellas se hicieron notar con rigor en Valdepeñas de Jaén, donde destacaron principalmente dos: la gripe de 1918 y 1919 (con una importante mortalidad), y la fiebre tifoidea (el tifus) que en 1942 se vivió dramáticamente en la localidad. Con una concepción de la salud pública distinta, en el siglo XX se produjo el traslado anual del Cristo de Chircales de una forma normal y acostumbrada, sin variación especial a causa de las epidemias (si se exceptúa el periodo de 1936 a 1939 a causa de la guerra civil española). La característica habitual hasta entonces había sido el traslado del Señor al término de la calamidad o rogativa”, explica José Manuel para finalizar su artículo.

95 vistas0 comentarios