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‘Escritos en Valleclaro’, una recopilación de los artículos de opinión de Juan Infante Martínez


Fotografía de Juan Almagro.

Juan Infante Martínez, Cronista Oficial de Valdepeñas de Jaén, está escribiendo un libro que llevará por título “Escritos en Valleclaro”. Un título con el que quiere dar homenaje al valdepeñero Luis Caballero. En libro será una recopilación de cien artículos de los muchos que ha ido escribiendo desde 2013 en la sección de ‘Opinión’ de Diario JAÉN.


Y, precisamente, de algunos de ellos nos hablará en la publicación que ha preparado en su sección ‘El Rincón del cronista’ de la próxima crónica de Lugia. Un artículo que llevará el mismo nombre del libro y en el que nos adelanta algunos de los artículos elegidos para darle forma.

Y nosotros, que sabemos que os gustan los adelantos, os hacemos un pequeño resumen de ellos. Seguro que los has leído en Diario JAÉN. ¿Los recuerdas?


- Fiestas gastronómicas en la Sierra Sur

“Vamos a ser sinceros, la comida, además de una necesidad fisiológica para sobrevivir, tiene un carácter lúdico y social que está consiguiendo que proliferen numerosos eventos gastronómicos. Casi todos los municipios de la Sierra Sur gozan, para deleite de los paladares más exigentes, de una fiesta gastronómica. Este es el caso de la ‘Fiesta de la Aceituna’ que desde 1981 se celebra en Martos, o la popular ‘Fiesta de la Cereza’, de Castillo de Locubín, que tiene su origen en 1983. Desde 2003, en Valdepeñas de Jaén, la ‘Fiesta de la Matanza’ es visitada por centenares de personas”.

- Reinventar la cocina tradicional

“La Cocina Andaluza y el AOVE: Tradición e Innovación, evento lanzado por la Federación Andaluza de Cofradías Gastronómicas en su III Concurso de Jóvenes Cocineros y que fue todo un reto para los estudiantes de las Escuelas de Hostelería.

Ante un jurado compuesto por grandes chefs: Enrique Sánchez, Thomas Stork, Pedro Salcedo, Juan Pablo Gámez y Pepe Oneto; los tres finalistas: Alberto Buendía, Pedro Antonio Carmona y Christian Barrientos (los dos primeros jiennenses), sorprendieron reinventando platos de la cocina tradicional”.

- Sabores y olores de la infancia

“Rapsodia Gourmet es el título de una novela de la escritora francesa Muriel Berbery, en la que el protagonista, un prestigioso y temido crítico gastronómico de fama mundial que está a punto de morir, centra todos sus esfuerzos en averiguar el sabor que más le agradó en su lejana infancia. La lectura de este libro me ha hecho reflexionar sobre los sabores y los olores que, cuando era un niño, quedaron grabados en mi memoria (…) Algunos olores los asociamos a actividades. A mí, el colegio me trae recuerdos al olor de las gomas de nata, al papel de los libros nuevos. Los paseos por las huertas y el campo me recuerdan los olores a hierba fresca, a tierra mojada. Mis recuerdos de las noches de estío, cuando tomábamos el fresco con los vecinos, son de embriagadores olores de rosas, jazmines y galanes de noche.

- Cinco cucharadas de AOVE

“Sí, así como lo lee. Esta es la receta que prescribe el doctor Ramón Estruch, del hospital Clínico de Barcelona, para reducir en un 30% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como el ictus o el infarto. ¡Qué buena noticia! De esta forma evitamos algunos fármacos y sus efectos secundarios y de paso le damos placer a nuestro paladar. Qué interesante la mesa redonda ‘Beneficios cardiovasculares del aceite de oliva’, celebrada en Baeza, en la que la cardióloga, Rosa Fernández y el catedrático de la Universidad de Jaén, José Juan Gaforio, nos ilustraron con evidencias científicas y nos recordaron los beneficios de la dieta mediterránea. Entre las propuestas presentadas: cambiar el aceite de oliva común por AOVE”.

- Dulces que saben a gloria

“La tradición pastelera de los conventos de clausura andaluces, en muchos casos con siglos de historia y quizá no suficiente valorada, tiene una buena representación en la provincia de Jaén. En esta ocasión, y por haber sido galardonadas con el Premio de Gastronomía Tradicional El Dornillo 2018, nos vamos a detener en la labor que realizan de las monjas Trinitarias Contemplativas de Martos.

En el convento, fundado en el siglo XVI por doña Aldonza de Rivas, las monjas elaboran de manera tradicional, unos pequeños manjares que saben a gloria. Lengüetas, mojicones, cordiales, almendrados, costradas, manchegos y las deliciosas trufas de Santa Teresa y las peinetas de Santa Gema, son algunos de las exquisiteces que pueden adquirirse en el convento y en otros centros comerciales”.

Cada día cocinamos menos

Cada vez hablamos más de cocina y, cada vez más, la prensa y las redes sociales nos invaden con vídeos y fotos de platos que, evidentemente, no podemos degustar ni saborear. En las cadenas de televisión proliferan los concursos, las entrevistas y los documentales de gastronomía. Disfrutamos haciéndonos fotos con los chefs más importantes y subiendo a Facebook o Instagram las imágenes de los platos que degustamos en bares y restaurantes que, por cierto, cada vez tienen más calidad. En nuestras conversaciones familiares o con los amigos, la gastronomía acaba convirtiéndose en uno de los temas estrella. Pero si creemos que todas estas circunstancias nos animan a cocinar más, estamos equivocados, la realidad es que cada vez cocinamos menos. Entre las posibles causas: No tenemos tiempo, no tenemos ganas, no tenemos necesidad, las viviendas y las cocinas son más pequeñas, en muchas ocasiones no tenemos para quien cocinar y, especialmente, porque cada vez practicamos menos. Estarán en lo cierto quienes afirman que, dentro de unos años, las cocinas de nuestras casas sólo tendrán frigorífico y microondas. ¿Daremos lugar a esto?”


Bares, tabernas y restaurantes

“Los datos son demoledores en el sector de la restauración. Después de once meses de pandemia, y según la Confederación Empresarial de Hostelería de España, han cerrado cerca de ochenta mil establecimientos de toda España y han perdido su empleo cientos de miles de trabajadores. A pesar de todo, y ante esta adversa situación, es admirable cómo algunos locales han sabido adaptarse y reinventarse. Durante el fin de semana de San Valentín, en los pueblos de la provincia con cierre perimetral, los menús para llevar a casa, así como los preparados para los almuerzos en los locales, no han funcionado mal. Ahora, con el descenso de la curva, la hostelería confía en el aumento de horarios, aunque desde el sector se reconoce que si no se producen ayudas directas tendrán dificultades para remontar y la sangría continuará. La preocupación invade los locales que permanecen abiertos. Ojalá que cuando finalice esta pesadilla el sector recupere parte de lo perdido. Ojalá que la gente vuelva a tapear y a comer fuera de sus casas, en sus bares y restaurantes favoritos. Ojalá que pronto volvamos a celebrar en ellos nuestros eventos sociales”.

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